viernes, 2 de julio de 2010

"El grito" de Edvard Munch

Este cuadro, como exponente de la corriente expresionista nórdica a la que Munch pertenecía, expresa las emociones y sentimientos de su autor.



Situados físicamente frente al cuadro, el sonido es inaudible, el desamparo parece incomprensible. Para reforzar el silencio angustioso del grito, vemos a dos paseantes que no se conmueven ante ese desamparo. Resulta difícil resistirse a la influencia de la locura que intenta transmitir el hombre que está situado en primer plano con la boca abierta y con las manos tapándose los oídos para no escuchar su propio e incontenible grito que es, también, el grito de la naturaleza. El "gritador" está reducido a una mísera apariencia ondulante en un paisaje de delirio.
"El grito" es un grito sobre el sentido de la existencia. Ante la angustia existencial hay dos soluciones. Olvidar las preguntas que no tienen respuesta, y huir. Es la postura adoptada por los dos paseantes que siguen las líneas rectas hacia la inexistencia del punto de huida. O bien dudar de la propia existencia. Esta última es la que adopta el "gritador". Su cuerpo, sus manos, su cabeza, su boca, su grito se diluyen en las líneas curvas del océano y el cielo fusionándose. El ambiente, las leyes, las reglas de la sociedad, simbolizadas por la balaustrada derecha, no pueden detener esta disolución.
Paradójicamente, dudando de su propia existencia, el "gritador" se esfuerza en demostrar su alteración. Aunque sus trazos se diluyen, se distingue perfectamente su cara. Este no es el caso de los dos paseantes que no son más que dos sombras oscuras. Eligiendo las certezas simbolizadas por las líneas rectas, su existencia desaparece en el olvido. El "gritador" es el elemento notable del cuadro.
Habría que dilucidar si Munch trataba de expresar su propia angustia personal o la desesperación del hombre (en abstracto) de esta sociedad, frente a un mundo convulsionado por la revolución económica e industrial, la pobreza de las clases trabajadoras y la injusticia social.
La fuente de inspiración para "El grito" podría encontrarse, quizá, en la atormentada vida del artista, un hombre educado por un padre severo y rígido que, siendo niño, vio morir a su madre y a una hermana. En la década de 1890, a Laura, su hermana favorita, le diagnosticaron una dolencia bipolar y fue internada en un psiquiátrico. El estado anímico del artista queda reflejado en estas líneas, que Munch escribe en su diario hacia 1892:
Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.
Una obra de 83,5 x 66 cm que dice tanto!

2 comentarios:

  1. que maravilla, es un sentimiento o un estado animico, en el que un ser humano se encuentra, creo que muchos nos identificamos con este cuadro.
    de alguna forma queremos expresar ese "GRITO" que llevamos dentro!

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  2. Así es, exactamente. Muchas gracias por tu comentario.
    Saludos muy cordiales y espero que te gusten los otros posteos del blog.
    Elizabeth

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