jueves, 1 de julio de 2010

La teoría de la ventana rota


Pagina nueva 1Los otros dias lei que en 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California.

Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no lo destruyeron.

En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito... Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda).
Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto.

El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.
¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo.
Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', la misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás.

Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito.

Si se cometen 'pequeñas faltas' (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.

Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes.

La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad.

Se comenzó por combatir las pequeñas transgresiones: graffitis deteriorando el lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el público, evasiones del pago del pasaje, pequeños robos y desórdenes.

Los resultados fueron evidentes. Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro un lugar seguro. Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de 'tolerancia cero'.

La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana. El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.

La expresión 'tolerancia cero' suena a una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y promoción de condiciones sociales de seguridad.

No se trata de linchar al delincuente, ni de la prepotencia de la policía, de hecho, respecto de los abusos de autoridad debe también aplicarse la tolerancia cero.

No es tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo.Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana.

Hace unos dias estuve en Florianopolis , Brasil, me asombrò mucho ver la ciudad tan limpia, particularmente estuve en Canasvieiras, nadie tiraba nada en el piso en la calle, y lo màs asombroso, 8 de cada 10 personas eran argentinosssss. Esta bien que el gobierno ayudaba poniendo tachos de basura por todos lados, pero habia como una atmòsfera de limpieza hermosa . Yo digo entonces , por que no empezamos con lo pequeño si queremos algo màs ordenado en nuestro pais? Por que esperar siempre que el ejemplo venga desde arriba para entonces si imitar? No estamos cansados de esperar eso en vano? Creo que si tomamos conciencia de no tirar un papelito en la calle, si respetamos las normas de transito, si aprendemos a valorar un poco lo que tenemos y no pasarnos la vida sufriendo por lo que no conseguimos, todo seria màs facil . El cambio esta en nosotros, la tolerancia cero la tenemos que aplicar en nosotros mismos, no le digamos a nuestros hijos que no salgan a divertirse, solo averiguemos donde estan o donde van, no podemos quejarnos despues si ni siquiera nos importaba donde pasaban sus horas, esa frase que dice "tus hijos no son tus hijos, son hijos de la vida" NO TIENE UNA EXPLICACION LOGICA , la mujer lo lleva 9 meses en la panza, no la vida , entre el padre y la madre lo educaron, lo mimaron, lo criaron, NO LA VIDA , si los dejamos librados a la buena de DIOS, es hasta injusto, si siempre les dimos una mano para crecer, por que razòn nos vamos a desvincular de ellos una vez que creemos que ya pueden arreglarselas solos? , Luego viene el llanto cuando no se estuvo ahi para marcarles el camino o simplemente para escucharlos cuando tienen un problema . Una vez un tano de la vuelta de mi casa estaba hablando con un gomero y yo escuche su conversaciòn: "Don Carlo, usted si que tuvo suerte, un hijo abogado y la hija que se recibe ahora de mèdica" y el tano respondiò "Suerte? ma que suerte... yo me rompi el culo para que esto pase, siempre supe con quien y en donde estaban, cada vez que necesitaron yo estuve con ellos, tratè y logrè que supieran que este era el camino, ellos eligieron que ser, yo los ayudè desde mi ignorancia para que sean" . Se dàn cuenta? cuanta sabiduria de este hombre...

Si dejamos que algo se le rompa a nuestros hijos y no lo reparamos o no los ayudamos a repararlo enseguida, se producirà en ellos tambièn la teoria de "La ventana rota". 





El artículo original, titulado "Ventanas Rotas", es de James Wilson y George Kelling, son estudiosos en criminología, el artículo apareció por primera vez en la edición de marzo de 1982, en The Atlantic Monthly. Después, se hizo un libro en base a estudios y experimentos (los que narra el artículo de esta entrada), todo a partir del artículo original.

Amadou Hampaté Ba, una biblioteca africana

La maravillosa filosofía de vida de Amadou Hampaté Ba fue quien, directamente, motivó la creación de mi obra, "La Biblioteca", acuarela de 50 x 70 cm.



Amadou Hampaté Ba



Pagina nueva 1"En África, cuando muere un viejo, es como si se incendiara una biblioteca"

"Toda una biblioteca desaparece, sin necesidad de que las llamas acaben con el papel".
Quizá sea esta la cita más recordada del etnólogo malí Amadou Hampaté Ba, del cual no existe demasiada información en castellano. Su destacada labor en el campo de la recuperación y transmisión cultural africana y sus archivos manuscritos, fruto de medio siglo de investigación sobre las tradiciones orales, bien valen una reseña. Amadou Hampaté Ba nació en Bandiagara (Mali) en 1900 o 1901 y murió en 1991 en Abidjan (Costa de Marfil). Hijo de Hampaté Ba y de Kadidjia Paté Poullo, descendía de una familia noble. Después de la muerte de su padre será adoptado por el segundo esposo de su madre. En su infancia acudió a la escuela del Corán de Tierno Bokar, un sabio maestro islamista de tradición Tidjaniya y sufí que le marcaría para siempre. En 1921 se niega a entrar en la escuela en la isla de Gorée. Como castigo, el gobierno lo trasladó a Ouagadougou en calidad de escribano interino. Desde 1922 a 1932 ocupará diversos puestos administrativos en varias regiones de Mali. Cuando en 1933 obtiene 6 meses libres de trabajo, vuelve junto a Tierno Bokar, su maestro espiritual. En 1942 es enviado al Instituto Francés del África Negar (IFAN) en Dakar, gracias a la ayuda del profesor Théodore Monod. Aquí comienza su dedicación más exclusiva a la labor recopilatoria, ya que Amadou realiza búsquedas etnológicas y recoge las tradiciones orales que le rodean. Se consagra a una búsqueda de quince años que lo lleva a escribir Empire peul du Macina, un estudio sobre una amplia región de Mali, síntesis histórica basada en la tradición oral. En 1951 obtiene una ayuda económica de la UNESCO que le permite ir a París y entrar en contacto con los mejores africanistas, sobre todo con Marcel Griaule. En 1960, con la independencia de Mali funda el Instituto de las Ciencias Humanas en Bamako y representa a su país en la Conferencia General de la UNESCO, donde pronunció su frase más célebre. En 1962 es elegido miembro del consejo ejecutivo de la UNESCO, organización de la que formará parte hasta 1970. En 1966 participa en la elaboración de un sistema unificado para la transcripción de lenguas africanas. Amadou Hampaté Ba se consagra a partir de 1970 a su trabajo de búsqueda y de escritura. Los últimos años de su vida los pasó en Abidjan, clasificando los archivos acumulados durante su vida sobre las tradiciones orales del África occidental. Publicó varias obras sobre literatura oral, y su historia El extraño destino de Wangrin le valió el Gran Premio Literario de África Negra en 1974. Estas son otras obras que componen el corpus del estudioso: Tierno Bokar, le Sage de Bandiagra (1957), a modo de homenaje al maestro venerado. Recopiló los cuentos y relatos iniciáticos de los pastores peule en Koumen (1961) y Kaidara (1969). También redactó sus memorias, Amkoullel l’enfant peul y Oui mon commandant!, que serán publicadas de manera póstuma. Citas: Los pueblos de raza negra, sin desarrollar la escritura, han desarrollado el arte de la palabra de una manera muy especial. A pesar de no estar escrita, su literatura no es menos bella. Cuántos poemas, cuántas epopeyas, cuentos históricos y heroicos, fábulas didácticas, mitos y leyendas de verbo admirable se han transmitido así a través de los siglos, fielmente llevados por la memoria prodigiosa de los hombres de la oralidad, apasionadamente enamorados de un bonito lenguaje y de la poesía. "Yo soy un diplomado de la gran universidad de la palabra enseñada bajo la sombra de los baobabs".



Los manuscritos de Hampaté Ba, y sus manos sabias

Fidias y la mediocridad


Fidias trabajando en la cabeza de Zeus


Les cuento que admiro grandemente al escultor Fidias, que vivió en la Hélade de Oro, cuando fue el apogeo de Grecia, contribuyendo a su esplendor artístico con lo que todavía podemos apreciar, como el Erectión con sus cariátides, por ejemplo.
Era, pues, un escultor griego, nacido en Atenas (490 a.C.- 431 a.C.) que llevó la escultura a las cotas más altas de perfección y armonía. Fueron justamente sus dos alumnos más destacados, Praxíteles y Polícleto, que fijaron los cánones de las proporciones artísticas más armónicas, las que se usan hoy en día (yo las uso).
Vivió en la época de Pericles, su gran amigo y protector (amo a Pericles!), que le encargó la supervisión de los trabajos escultóricos y arquitectónicos de la Acrópolis.
Fidias realizó la estatua criselefantina (es decir, de culto) de Atenea Parthenos y diseñó el friso, los dos frontones y las noventa y dos metopas del Partenón (de las cuales la casi totalidad las tienen los ladrones del Museo de Londres).
En el año 437 a.C. se trasladó a Olimpia para confeccionar la estatua crisoelefantina de Zeus olímpico, considerada una de las siete maravillas de la antigüedad, hoy desaparecida.
Cuando regresó a Atenas en 433 a.C. , el grupo de gente mediocre y envidiosa que nunca falta le acusó de haber robado parte del oro del manto de la Atenea Parthenos, era una maniobra política que pretendía desacreditar a su protector Pericles. Fidias era tan honrado que casi enfermó con esa calumnia, por lo que mandó desmontar totalmente el manto de oro de Atenea y lo hizo pesar: no faltaba un solo gramo.
Aunque demostró su inocencia, como no creía en los dioses del Olimpo, más tarde se le acusó y condenó por blasfemia porque se había representado a sí mismo y a Pericles en la amazonomaquia (combate de amazonas) del relieve del escudo de la diosa Atenea, fue una humorada de su parte. Y zafó de la condena a muerte por la conmovedora defensa que hizo Pericles de él en el juicio a su amigo de toda la vida.
Tras salir de la cárcel se exilió a Olimpia donde murió en el año 431 a.C.
Como ven, la envidia, la calumnia, la ignorancia, la mediocridad y los intereses mezquinos existieron siempre...

De "El libro de los abrazos"


Celebración de la desconfianza:

El primer día de clases, el profesor trajo un enorme frasco:

_ Esto esta lleno de perfume -dijo a Miguel Brum y a los demas alumnos-. Quiero medir la percepción de cada uno de ustedes. A medida que vayan sintiendo el olor, levanten las manos.
Y destapó el frasco. Al ratito nomas, ya habían dos manos levantadas. Y luego cinco, diez, treinta, todas, todas las manos levantadas.
_¿ Me permite abrir la ventana, profesor? _ suplicó una alumna, mareada de tanto olor a perfume, y varias voces le hicieron eco. El fuerte aroma, que pesaba en el aire, ya se había hecho insoportable para todos.
Entonces el profesor mostró el frasco a los alumnos, uno por uno. El frasco estaba lleno de agua.


Eduardo Galeano.

La bolsa de caramelos y el reloj


De Mário de Andrade (Brasil, 1893 - 1945)

“Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora....
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada...
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas que no discuten contenidos, apenas los títulos. Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa....
Sin muchas golosinas en el paquete...
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír de sus errores. Que no se envanezca con sus triunfos. Que no se considere electa antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades. Que defienda, la dignidad humana. Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas...
Gente, a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí…. tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás.."

La creatividad desde la infancia

El coraje


"Mientras observo a un pequeño en la playa, tratando con esfuerzo de llenar sus moldecitos de arena, pienso en la fuerza creadora que apunta en este simple juego. El chico se afana, intenta, fracasa, reinicia y vuelve con renovados bríos a la tarea. Su carita revela un gran placer; nada lo aparta de su objetivo. De pronto la madre, terminado el tiempo para solearse, recoge sus bártulos y toma al chiquilín por un brazo: -¡Basta, Diego! Es hora de comer- Diego se sorprende, esboza un rezongo pero... acostumbrado sigue dócilmente a su mamá. Vuelve la cara a sus "construcciones" y... a otra cosa.

Esta escena se repite con variaciones en todos los momentos del día. Las madres prefieren actividades programadas, los padres intentan enseñarles "cosas" a sus hijos. Perfecto. Pero, ¿Y la libertad de crear? ¿Cuándo? Ya sé: cuando los chicos juegan solos. Así lo suponemos pero es probable que ni aún en esos momentos se atrevan a intentar cosas nuevas y repitan, en cambio, actos aprendidos, insisten en normas prefijadas. El coraje de crear, de salirse de la norma, de diferenciarse del otro se pierde desde temprano. Se le pide al chico que llene sus moldecitos prefabricados y que lo haga bien. Y después que pinte o dibuje o cante, o toque la guitarra a la perfección. O que baile o recite o aprenda perfectamente un idioma.

No niego que la educación de los chicos se atiene a reglas psicopedagógicas y que el hombre debe intentar hacer bien sus tareas. Pero lo que me preocupa es la falta de estímulo para la creación libre, a pesar de los múltiples intentos de que ella se realice.

Se habla de libertad de expresión, pero apenas esa expresión nos sorprende, nos asusta o nos intriga, ya estamos metiendo "violín en bolsa" y preferimos lo antiguo, lo conocido. Se dice: "¡Que mi hijo haga lo que quiera!" pero se agrega "que lo haga bien". ¿Y quién es el que califica la obra? ¿Cuál es el criterio que se sigue para aceptar un acto o una obra como buena? La respuesta es terminante: el consenso general, lo fijado, lo pretendidamente cierto. Como es lógico, entonces, la creación como intento de renovar, de romper viejas estructuras, de ser realmente libre pasa a ser un mito.

Existe el terrible miedo a la soledad, a la proscripción, aser borrado del grupo, a ser objeto de burlas, a caer en el ridículo, a ser señalado como raro o diferente. Y entonces se elige la repetición, la forma aceptada, la imitación perfecta.

Toda creación requiere coraje. Coraje para no ser entendido, coraje para reclamar el tiempo propio, coraje para decir 'no' a una imposición. Y también la aceptación del trabajo, del esfuerzo, de la derrota, del desaliento.

Crear es desarrollar las propias capacidades, hacerse responsable y asumir la libertad de acción.... Cada vez que un artesano, un trabajador, un artista, un científico siente con fuerza que debe romper una caparazón y hacer que, de sus manos, su mente y su corazón surja "su obra", un estado de alegría, de excitación, de placer lo invaden.

El niño de nuestra historia, allí, en la playa, ensaya sus primeras armas para crear. Esa mirada, esa sonrisa, esa febril actividad son el primer atisbo de lo que luego será su afán de crear. Y si desde temprano se lo cuida, estimula, llegará a gozar de sus posibilidades creativas y adquirirá el coraje de ser un hombre libre.

No debemos pensar en el coraje como patrimonio de los "héroes", sino, aprender a respetarlo en cada ser humano. Un carpintero haciendo una mesa, un músico componiendo una canción, una abuela tejiendo una puntilla o un científico alcanzando su objetivo, son todos ejemplos de creación humana. Pero el carpintero deberá atreverse a agregar su detalle, el músico a incorporar nuevos sones, la abuela a introducir una variante, el científico a llegar un poco más allá de lo conocido. Es así como se revela el auténtico coraje de emprender algo nuevo, personal, no adocenado. Allí se vislumbra la posibilidad de tomar decisiones grandes o pequeñas. La señora que inventa agregar algo a la vieja receta o el niño que cambia un juego o el campesino que se ingenia para mejorar su grano, entán demostrando el coraje de crear.

Al aceptar este copraje nos vamos acercando al ideal del hombre en su plena y auténtica libertad."

(Desconozco su autor)

Las termas eróticas de Pompeya

Placeres de la antigüedad


LUCIA MAGI - Bolonia

Se recomienda la visión al público adulto exclusivamente. La advertencia, con asterisco y negrita, está en los folletos que publicitan una apertura nocturna especial del área arqueológica de Pompeya, la urbe romana sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79. Hasta las dos de la madrugada, los visitantes pueden acceder a las únicas termas que surgen fuera de la muralla que encorseta la antigua ciudad. Lo que verán son tres pequeños locales, el primero de ellos adornado con frescos de escenas eróticas que dejan muy poco a la imaginación.

"Se trata de termas privadas a donde acudían, por pocos centavos, sobre todo los navegantes al regreso de días de alta mar. Lo demuestra la ubicación al lado de la Puerta Marina, al principio de la calle que llevaba al puerto", explica el profesor Antonio Varone, director de las excavaciones de Pompeya. Es normal, entonces, que los marineros, antes de volver a la ciudad quisieran asearse, relajarse y, digamos, permitirse algún que otro placer.
Las termas suburbanas fueron descubiertas en los años cincuenta y hasta ahora han estado prácticamente cerradas al gran público que diariamente visita la zona arqueológica (2,5 millones de visitantes al año, que generan unos ingresos en las taquillas de 20 millones de euros). El estreno de esta noche sirve de prueba general para la apertura definitiva, programada para el verano. Muy bien conservadas, miden unos 800 metros cuadrados y constan de tres locales principales: el vestuario (apodyterium), la piscina fría (frigidarium) y una de agua templada (tepidarium).
"Hombres y mujeres accedían a los locales por la misma entrada: el vestuario era común, elemento no muy corriente. Allí se quitaban las vestimentas y las sandalias y reponían sus pertenencias en las taquillas". Justo encima de los armaritos donde guardaban la ropa durante el baño, hay 16 pequeños frescos cuadrados -cada uno se corresponde con una taquilla- con las escenas eróticas. Se conservan sólo ocho, mientras que quedan rastros del resto.
Las pinturas están dispuestas en un crescendo de intensidad y de número de personas involucradas en la práctica sexual. "Creo que era una especie de juego irónico que permitía individualizar y acordarse con facilidad en qué armario se había dejado la ropa. Más que en los números marcados en las puertas, los marineros debían fijarse en la escenita", cuenta, divertido, Varone. No se deja lugar alguno a la imaginación. El poeta desnudo, felación, amor sáfico, amor de grupo... son algunas de las representaciones
que servían, según los especialistas, también como catálogo de los servicios prestados en el interior.
Estas termas, que datan de la edad Augusta (en la transición entre la República y el Imperio, entre 44 a.C y 14 d.C), se encontraban tan arrimadas a la muralla de Pompeya que resultaron ser construcciones ilegales. "El propietario las había edificado en terreno público. Hemos encontrado los documentos que confiscaban una parte del edificio", dice Varone. Sin embargo, el Vesubio llegó antes que la ley.