sábado, 9 de julio de 2022

Crear belleza

 La belleza no es, en el arte, sólo lo bonito. La belleza pasa por otros cánones. En el arte, la belleza está establecida por un conjunto de cualidades que la hacen maravillosa: armonía, plasticidad, conocimiento, sentimiento, comunicación.

¿Alguien puede decirme si esta escultura, La belle Heaulmière, de Auguste Rodin, no es terriblemente bella?

¿Se han detenido alguna vez a mirar las fabulosas pinceladas de los Dos viejos comiendo sopa, de Francisco de Goya, en medio de la miseria, la oscuridad y la marginalidad?

¿Es hermosa la guerra? Claro que no. ¿Te produce impresión, esta obra expresionista de Otto Dix? Esa es su belleza, porque lo que tiene para decir está logrado por completo en una enorme plasticidad armónica.

La guerra, según el Guernica, de Pablo Picasso, ¿la escrutas en sus detalles con tu mirada? ¿Te impacta? ¿La oyes? ¿Te achica los ojos de estremecimiento?

El arte siempre busca la belleza y ésta no tiene nada que ver con lo agradable a la vista, lo bonito, lo fútil, lo joven, lo rozagante, lo primaveral, lo feliz. La belleza surge por añadidura por la pasión del artista de volcar en ella todo su conocimiento y su corazón.

Nadie puede atreverse a decir que el poema Adiós, de Alfonsina Storni, tan desgarrador y deprimente, no es una belleza…

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!
Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!
¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más!...

No hay comentarios:

Publicar un comentario